Nuevos Perfiles

Nuevos Perfiles

Hoy el Reforma en su suplemento “Red Carpet” publicó un perfil de 15 “políticos”, candidatos a puestos de “elección popular” [no está de más aclarar que lo entrecomillado señala la labilidad de tales conceptos]. En términos pedestre: me pegué un susto, me amargó el desayuno saber que, muy probablemente, estos personajes serán  “representantes populares”, electos por la “vía democrático-electoral” [tampoco está de más aclarar la ficción del contexto electoral]. Pero además del susto, inmediatamente vino a mi mente el clásico texto sobre la formación, composición y dinámica de la élite política en México, Los laberintos del Poder [1979], de Peter. H. Smith. En ese texto, el autor daba cuenta de las formas en que la élite política mexicana se mantenía y renovaba…hasta la década de 1970. Concluyendo con 22 reglas del juego, que cualquiera que quisiera llegar alto en la política mexicana debía seguir (más allá de su tono sarcástico, las 22 reglas que propuso Smith sintetizaban un arduo trabajo empírico), aquí algunas de sus famosas reglas:

  1. Estudie una carrera universitaria, de preferencia en la UNAM
  2. Ingrese al PRI
  3. Acepte cualquier cargo que pueda obtener en la política o en el gobierno, y cuanto antes mejor
  4. Ya que esté en la política, prepárese a competir
  5. Estudie el sistema
  6. Siempre que haya oportunidad trate de obtener un puesto en la ciudad de México
  7. Haga todos los amigos que pueda, sobre todo entre sus superiores
  8. Capitalice sus relaciones familiares
  9. Si ha decidido formar parte de un equipo o de una camarilla, elija con mucho cuidado a su jefe
  10. No se enemiste con nadie
  11. No hunda el barco….

Y así prosigue Smith. Sin embargo, esto sólo resulta válido hasta mediados o finales de la década de 1970. Allí comienza a cambiar todo, y una nueva lógica aparece. Efectivamente, las nuevas políticas neoliberales, aparecidas desde principios de esa década, comenzaron a mezclarse con las viejas formas políticas, pero de a poco, a veces con golpes violentos y otras penetrando de manera lenta, lo fueron cambiando todo. Por eso decir que el viejo PRI regresó al poder resulta, no sólo una falacia histórica, sino un error político. Aunque viejas formas de ejercer el poder (las autoritarias y corruptas sobre todo) se mantengan, están integradas en otra lógica política, muy distinta a las que les vio nacer, y por ello su sentido es distinto. Pero no quiero desviarme del comentario.

Peter H. Smith, en su texto, fue incisivo en señalar que no existía una élite unificada en México: políticos y empresarios eran dos élites, que actuaban unidas en ciertos momentos, pero que eran competitivas entre ellas:

“Los empresarios casi nunca entraron en la política y lo más que sabemos es que los titulares delos cargos públicos […] no pasaron a la industria privada. […] En lugar de una élite del poder unificada, México por tanto parece tener una estructura de poder fragmentada desde cuyos niveles superiores dominan dos élites distintas y competitivas. Ambas comparten intereses específicos en común, entre los que destaca el de mantener la subordinación y la manipulación de las masas populares y la promoción de la acumulación del capital”.

En los últimos 20 años hemos visto como se ha modificado la composición orgánica del poder en México, hasta casi ver aparecer a una sola élite política, no dos, sino una con diversos grupos. Las telebancadas, el paso de políticos al ámbito privado, los empresarios convertidos en líderes de partidos, o partidos que son empresas familiares: la lógica de las élites y su ejercicio del poder se ha modificado, hasta llegar a este esperpento. Y no es que lo de antes fuera mejor, de ninguna manera, sólo que el grado de espanto es mayor. La elite política neoliberal, no la que se transformó en la década de 1970, sino esa élite ya nacida y criada bajo los nuevos preceptos políticos, es la que va asumiendo ahora el poder en México. Una muestra de ello son esos quince perfiles publicó hoy el Reforma. ¿Alguien habrá ya pensado en escribir las “nuevas” reglas del juego para triunfar en la política neoliberal?

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Historiador.